Según proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional, la provincia lidera las probabilidades de registrar un trimestre con marcas térmicas bajas y precipitaciones por encima del promedio histórico.
Mendoza se encamina a transitar una primavera atípica, caracterizada por temperaturas más bajas de lo habitual y un incremento significativo en las precipitaciones. De acuerdo con los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el próximo trimestre, la provincia se ubica entre las regiones del país con mayor probabilidad de registrar lluvias por encima del promedio histórico.
Este escenario climático responde a la influencia del fenómeno de El Niño, cuyos efectos se sentirán con fuerza en el territorio provincial. Las estimaciones oficiales indican que existe más de un 50% de probabilidades de que las precipitaciones superen los valores normales, con un incremento proyectado que podría rondar el 30%.
En materia de temperatura, Mendoza encabeza junto a La Pampa y Buenos Aires la nómina de provincias que experimentarán un trimestre más fresco de lo habitual. Especialistas explicaron que la mayor frecuencia de días lluviosos y nublados incidirá de manera directa en el descenso de los registros térmicos.
El panorama genera especial atención tras los episodios del verano pasado, cuando tormentas severas y precipitaciones intensas anegaron calles y pusieron al límite el sistema de drenaje en varios sectores del Gran Mendoza. El crecimiento urbano y el aumento de superficies asfaltadas suman complejidad al manejo del escurrimiento del agua.
A este cuadro meteorológico se añade el impacto del deshielo cordillerano, favorecido por las importantes nevadas registradas durante el invierno. La acumulación de nieve aportará un volumen considerable de agua a las cuencas fluviales a medida que avancen los meses de mayor temperatura.
Ante este combo climático, desde el Gobierno de Mendoza ejecutan tareas de mantenimiento preventivo y limpieza de cauces. Las labores se concentran en la reconstrucción de defensas y la eliminación de obstrucciones en canales para optimizar la capacidad hidráulica frente a eventuales tormentas.