El piloto argentino repasó su temporada 2025, habló de frustraciones deportivas y contó cómo impacta la pasión nacional en cada circuito del mundo
A pocas semanas del inicio de la pretemporada de Fórmula 1 en Barcelona, Franco Colapinto transita sus últimos días de descanso antes de volver a subirse al auto el 26 de enero. El bonaerense aprovechó el receso para regresar a la Argentina, reencontrarse con los suyos y hacer un balance de un 2025 intenso, con más aprendizajes que resultados. En diálogo con la revista Rolling Stone, el piloto de Alpine abrió su intimidad deportiva y dejó varias reflexiones contundentes.
Una de las cuestiones que más lo marcó fue el impacto que genera el fanatismo argentino en el paddock."Nos identifican al toque. Los pilotos europeos no pueden creer el nivel de apoyo que tengo", contó Colapinto. La pasión albiceleste se hizo sentir en cada rincón del calendario, algo que incluso sorprendió a las máximas figuras de la categoría.
Max Verstappen fue uno de los que no ocultó su sorpresa ante el fenómeno. "Es increíble, están en todos los circuitos, en todos lados", le dijo el tricampeón del mundo al argentino. Desde Bahrein hasta Singapur, banderas albicelestes, camisetas y mensajes de aliento acompañaron al argentino, convirtiéndolo en uno de los pilotos más respaldados fuera de la pista.
Ese fervor, sin embargo, contrastó con una temporada deportiva compleja. El Alpine A525 nunca estuvo a la altura de las expectativas y obligó al argentino a correr casi siempre desde atrás. "Este año fue muy. largo. Aprendí un montón. Nunca había tenido una temporada en la que me sintiera incapaz de ir rápido", reconoció.
Sin posibilidades reales de pelear por podios o poles, el objetivo se redujo a sumar algún punto, una situación inédita para Colapinto. "Cuando ves que el resultado no llega, es muy difícil de manejar. Nunca me pasó algo así", admitió. La frustración terminó pesando más que el orgullo de haber llegado a la Fórmula 1.