- Tras los test de Barcelona, decidió cumplir un anhelo que se volvió viral
Franco Colapinto no conoce la palabra descanso, ni el concepto de "perfil bajo". Pocas horas después de bajarse del Alpine A526 en el asfalto húmedo de Barcelona, el piloto de Pilar se mudó a las montañas de Andorra para protagonizar un desafío que rozó la imprudencia: domar un kartcross de 600 cc sobre el hielo.
Mientras la Fórmula 1 entra en su etapa más crítica de preparación para 2026, el argentino decidió que la mejor forma de calmar la ansiedad era derrapando al borde del abismo.
La semana de Franco arrancó con el rigor absoluto de la "Máxima". En el Circuit de Barcelona-Catalunya, el pilarense tuvo su primer contacto real con la nueva era de la F1. Fueron 118 vueltas de puro aprendizaje bajo un clima traicionero que obligó a Alpine a trabajar a puertas cerradas, lejos de las cámaras.
"Es un concepto de coche completamente diferente", admitió Colapinto tras completar el Shakedown. El A526 es una incógnita técnica para toda la parrilla por el cambio reglamentario de 2026, y Franco sabe que cada kilómetro en Montmeló es oro en polvo para los ingenieros de Enstone. Sin embargo, el hermetismo y la presión de la fábrica parecen no pesarle al piloto de 22 años, que apenas terminó su deber profesional, se fue a buscar adrenalina pura a los Pirineos.
El contraste fue total. Del silencio de los boxes en España al rugido de los motores en el Circuit Andorra Pas de la Casa. Invitado por PCR Sport, Franco se puso al mando de un prototipo de rally sobre nieve. Pero el condimento especial no fue el auto, sino su copiloto: Fernando Belasteguín, el máximo emblema de la historia del pádel.
"Está cagado Bela, esto no es como el pádel", lanzó Franco entre risas en un video que se volvió viral en cuestión de minutos. Mientras le ajustaba los cinturones a un Belasteguín visiblemente tenso ante la inminencia de los derrapes, Colapinto demostró que su confianza está por las nubes. Para el fanático, es carisma puro; para los directivos de Alpine, es un desafío extremo que pone a prueba los nervios de cualquier contrato de exclusividad. ¿Es responsable que un piloto titular arriesgue el físico en el hielo a días de los tests oficiales?
Lo que para muchos es una "locura", para el entorno de Franco es su combustible. Esa capacidad de desconectar de la presión mediática mediante el juego es lo que lo mantiene enfocado. Mientras equipos como Williams atraviesan crisis logísticas que les impidieron rodar a tiempo, en Alpine parecen darle "vía libre" a su nueva estrella para que sea él mismo, confiando en que esa soltura se traduzca en centésimas menos en la pista.
Ahora, el circo se traslada a Sakhir. A partir del 11 de febrero, los tests de Bahrein no perdonarán errores. Franco ya demostró que puede manejar bajo la lluvia en Barcelona y sobre el hielo en Andorra. La pregunta queda flotando en el paddock: ¿Es este desparpajo su mayor virtud para debutar en la elite o un punto vulnerable que Alpine deberá empezar a controlar?