Cremosa por dentro y dorada por fuera, la provoleta es una de las entradas más elegidas para abrir un asado. Cómo prepararla de forma simple y sabrosa.
La provoleta es uno de esos platos que no necesitan presentación. Presente en la mayoría de los asados argentinos, se destaca por su sabor intenso y su preparación sencilla. Con pocos ingredientes y una cocción corta, se convierte en la entrada ideal mientras se esperan las carnes.
Ingredientes (2 a 3 personas)
1 provoleta
1 tomate chico en rodajas o cubos
1 cucharadita de orégano
Pimienta negra
Aceite de oliva
Opcional: ají molido o perejil picado
Precalentar el horno fuerte o preparar la parrilla.
Colocar la provoleta en una cazuela o recipiente apto para horno o parrilla.
Agregar el tomate, condimentar con orégano y pimienta, y rociar con un hilo de aceite de oliva.
Llevar al horno o a la parrilla durante 8 a 10 minutos, hasta que el queso esté bien fundido y ligeramente dorado en la superficie.
Retirar y servir de inmediato.
No sobrecocinar: el punto justo es cuando el queso está fundido pero mantiene su forma.
Usar un recipiente bajo para lograr mejor gratinado.
Agregar los condimentos al final ayuda a que no se quemen.
La provoleta se sirve caliente, acompañada de pan, tostadas o focaccia. Es ideal como entrada antes del asado o como plato para compartir.
Simple, rápida y sabrosa, la provoleta al horno es un clásico que nunca falla. Con mínimos ingredientes y una cocción breve, sigue siendo una de las mejores formas de empezar cualquier asado.