Criticó la falta de intensidad del equipo y adelantó que tomará medidas drásticas si los rendimientos individuales no mejoran de cara al próximo amistoso.
Lionel Scaloni no ocultó su fastidio tras el irregular desempeño de la Selección Argentina en el último amistoso. Pese a la victoria 2-1 frente a Mauritania, el director técnico puso el foco en el bajo rendimiento colectivo y lanzó una advertencia que sacudió la interna del plantel profesional. Lejos de utilizar un tono conciliador, el DT fue contundente al asegurar en conferencia de prensa que, si los niveles individuales no están a la altura de la exigencia nacional, no le temblará el pulso para realizar cambios importantes en la lista definitiva.
El entrenador reconoció que el equipo mostró una versión desconocida, sin la fluidez ni la intensidad que caracteriza al proceso campeón del mundo. Scaloni valoró que los propios jugadores admitieran que el partido no fue bueno, pero remarcó que la falta de identidad competitiva vista el viernes pasado encendió las alarmas en el cuerpo técnico. Para el estratega de Pujato, el próximo compromiso ante Zambia será una evaluación directa donde muchos futbolistas se jugarán su permanencia en el esquema titular, buscando demostrar que lo ocurrido fue solo un traspié pasajero.
De cara al siguiente encuentro, Scaloni confirmó que Lionel Messi estará desde el arranque para intentar recuperar la conducción y el volumen de juego. El técnico justificó algunas rotaciones previas, como el descanso otorgado a Julián Álvarez y la situación física de Nico González, pero admitió que las variantes no funcionaron como esperaba. La idea para el próximo duelo es volver a una base más reconocible, aunque adelantó que seguirá observando a "otros chicos" que pelean por un lugar en la consideración final.
El mensaje del seleccionador llega en un momento clave, donde el margen de error se achica a medida que se acerca la cita mundialista. El cuerpo técnico entiende que el estatus de campeón no permite relajaciones y que el proceso de construcción del equipo es permanente. En el predio de Ezeiza el clima es de máxima exigencia, y los jugadores saben que cada minuto en cancha pesa en la balanza de un entrenador que ya demostró no casarse con los nombres propios si el presente futbolístico no acompaña.
Argentina busca cerrar esta gira con una imagen renovada que despeje las dudas instaladas tras el choque con los africanos. Los hinchas mendocinos, siempre atentos al desempeño de la Scaloneta, esperan una reacción anímica y deportiva en el próximo amistoso. Con la capitanía de Messi desde el inicio, la Albiceleste intentará reafirmar su vigencia y calmar las aguas de una interna que se vio sacudida por la sinceridad brutal de su conductor técnico.