El impacto de esta política ya se ve en el promedio oficial, que escaló al 51,3% para los plazos fijos a 30 días, un incremento notable en comparación con el 43% de hace diez días.
Las tasas de interés para los depósitos a plazo fijo han experimentado un salto significativo en las últimas semanas, transformando el panorama para los ahorristas. En un contexto de alta volatilidad económica, varias entidades bancarias ya ofrecen rendimientos anuales que superan el 50%, marcando un nuevo escenario para quienes buscan resguardar sus pesos.
Según datos recientes del Banco Central, la competencia se intensifica, con el Banco CMF a la cabeza con una tasa del 55%. Lo siguen de cerca entidades como Meridian (54,25%), y un grupo de bancos que incluye a Tierra del Fuego, Bica, Reba y Voii, que igualan en un competitivo 54%.
Entre las principales instituciones privadas, se destaca el Banco Macro, que ofrece un 53,5% para sus plazos fijos tradicionales, con la posibilidad de alcanzar un 56% para clientes preferenciales. Otros gigantes del sector también se suman a la tendencia, aunque con algunas diferencias en sus cifras reportadas: Galicia con un 58%, Supervielle con un 51%, BBVA con un 48% y Santander con un 41%.
Este movimiento responde directamente a una serie de decisiones tomadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). La entidad elevó los encajes bancarios y modificó la forma de su cálculo, obligando a los bancos a medir la liquidez de manera diaria en lugar de mensual. Esta medida, sumada a la desactivación de las Lefi, dejó a los bancos con mayores necesidades de captar depósitos, lo que se tradujo en una inevitable y acelerada suba de las tasas ofrecidas.
El impacto de esta política ya se ve en el promedio oficial, que escaló al 51,3% para los plazos fijos a 30 días, un incremento notable en comparación con el 43% de hace diez días. Mientras los ahorristas celebran estos rendimientos más atractivos, el sector financiero advierte sobre un impacto directo en el crédito. La tendencia al alza en las tasas encarecerá el acceso a financiamiento tanto para empresas como para particulares, quienes ya sienten las crecientes dificultades para obtener préstamos.