La decisión se da en medio de un desplome del 27% en la asistencia a los cines argentinos durante el último mes de marzo.
El mercado cinematográfico nacional recibió un fuerte impacto tras conocerse que el grupo internacional Showcase Cinemas, operado por Paramount Skydance Corporation, inició un proceso de revisión estratégica para vender todos sus activos en Argentina. La operación, encargada a la consultora Quantum Finanzas, abarca un paquete de siete complejos con más de 70 pantallas distribuidas en Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Esta decisión refleja el delicado momento que atraviesa la exhibición local, afectada por la caída del consumo y el cambio de hábitos de los espectadores.
Más allá de la proyección de películas, el principal atractivo para los posibles compradores radica en el valor inmobiliario de sus propiedades. El corazón del negocio es el complejo Norcenter, ubicado en zona norte del conurbano bonaerense, que combina gastronomía, oficinas y una de las dos únicas salas IMAX del país. A pesar de que sucursales como Showcase Rosario y Showcase Norte se posicionaron entre las cinco más vendedoras de 2025, el negocio del "ladrillo" resulta más tentador que la venta de tickets en un contexto donde ir al cine ha dejado de ser una práctica regular para los argentinos.
Las cifras del sector exhiben un deterioro que preocupa a la industria. En 2025, la venta de entradas en Argentina cayó un 6% respecto al año anterior, quedando muy lejos de los 40 millones de tickets alcanzados en 2023. Sin embargo, el inicio de 2026 fue aún más alarmante: en marzo, la asistencia a las salas se desplomó un 27% interanual. Para los especialistas, el consumo hoy depende exclusivamente de los grandes "tanques" de animación o superhéroes, mientras que el resto de la cartelera lucha por atraer un público que se ha volcado masivamente al streaming.
El repliegue de Showcase se da en un escenario donde Argentina parece ir a contramano del mundo. Mientras que a nivel global se proyecta que 2026 será el año de mayor recaudación desde la prepandemia, el mercado local sufre los efectos de la inflación y la competencia de plataformas como Netflix o Disney+. Esta situación eleva el riesgo para las grandes cadenas, que deben enfrentar altos costos operativos con una concurrencia que solo responde a eventos puntuales y estrenos de franquicias consagradas.
Por el momento, la salida de la cadena internacional se inscribe en un marco de posibles fusiones y adquisiciones en el país. Aunque existen activos atractivos, la concreción de las operaciones se ve demorada por la inestabilidad del consumo cultural. Mientras se define el futuro de las salas, los trabajadores y amantes del cine aguardan para saber si una nueva firma tomará el control de los complejos o si este movimiento marca el inicio de una mayor concentración en el mercado de la exhibición nacional.