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Científicos estadounidenses arrojaron 16.500 galones de lavandina en el Golfo de Maine y colorearon el agua de rosa intenso para seguir su recorrido

El proyecto LOC-NESS liberó hidróxido de sodio y un colorante en el Golfo de Maine para estudiar si la alcalinidad favorece la captura de dióxido de carbono.



Domingo, 25 de Octubre de 2026

Científicos del Instituto Oceanográfico de Woods Hole realizaron una prueba controlada en el Golfo de Maine para estudiar una posible herramienta contra el cambio climático. Durante seis horas liberaron 16.500 galones de una solución de hidróxido de sodio y utilizaron un colorante de rodamina para seguir el movimiento del agua tratada.

El despliegue, ejecutado en agosto de 2025, no buscaba limpiar el golfo en un solo día. El objetivo central fue recolectar datos reales sobre cómo responde el ecosistema marino al recibir sustancias alcalinas en aguas abiertas, superando las limitaciones de los laboratorios y modelos computacionales.

Qué ocurre en el agua cuando aumenta artificialmente la alcalinidad

El océano absorbe de forma natural entre el 25% y el 30% de las emisiones de carbono causadas por el hombre cada año. Al añadir hidróxido de sodio de alta pureza se modifica el equilibrio químico del agua, permitiendo que el carbono disuelto se convierta en bicarbonato, una forma estable que ya abunda en el mar. Este cambio permite que la superficie oceánica capte más dióxido de carbono de la atmósfera y ayuda a contrarrestar la acidez que impide a corales y moluscos formar sus caparazones.

Para que la prueba fuera efectiva, los científicos utilizaron un colorante especial llamado Rodamina. Este tinte permitió a un segundo barco, vehículos submarinos y satélites rastrear el movimiento exacto del agua tratada durante cinco días. Los sensores midieron el pH, la temperatura y la salinidad, confirmando que la mancha se comportó según lo previsto por las proyecciones informáticas antes de diluirse por completo.


Qué observaron los científicos en la vida marina y cuáles son los próximos desafíos

Los resultados preliminares, publicados a inicios de 2026, indican que no hubo diferencias significativas en la salud de bacterias, plancton o larvas de langosta dentro y fuera de la zona teñida. A pesar de la apariencia alarmante del líquido rosa, las lecturas de pH regresaron a sus niveles normales en los periodos esperados, lo que sugiere que estas intervenciones pueden ser controladas con precisión.


Sin embargo, escalar esta tecnología a niveles que afecten el calentamiento global presenta desafíos inmensos. Se requerirían cantidades masivas de material y una vigilancia constante para asegurar que no existan efectos secundarios a largo plazo en las comunidades pesqueras. Por ahora, el éxito en Maine se considera un punto de partida para evaluar si la eliminación de carbono marino puede complementar el recorte urgente de emisiones de combustibles fósiles.


Por qué el líquido rosa no era lavandina doméstica

La sustancia alcalina utilizada en el ensayo fue hidróxido de sodio de alta pureza, también conocido como soda cáustica, y no la lavandina doméstica a base de hipoclorito de sodio. El color rosa tampoco provenía de ese compuesto: los investigadores agregaron rodamina como trazador para poder seguir la mancha desde barcos, vehículos autónomos y satélites durante varios días.