Las operaciones forman parte de su salida de yacimientos convencionales para focalizarse en Vaca Muerta.
YPF dio un paso decisivo en su estrategia para desprenderse de las áreas convencionales en Mendoza al firmar los convenios de cesión del clúster Chachahuén y del bloque Mendoza No Operado. Las operaciones suman un total de 405 millones de dólares y deberán ser evaluadas y autorizadas por el Gobierno provincial antes de concretarse formalmente.
La venta de Chachahuén se pactó por 200 millones de dólares con Energía Mendocina S.A. y Compañía Andina de Petróleo y Gas S.A., firmas locales que ya eran socias de la petrolera estatal. Por su parte, el bloque Mendoza No Operado se acordó por 205 millones de dólares con San Benito Upstream S.A.U., vinculada al grupo PECOM.
La cesión de Chachahuén destaca por tratarse de uno de los yacimientos maduros más productivos de la provincia. En los últimos años, YPF logró elevar un 50% la producción en Chachahuén Sur gracias a proyectos de recuperación terciaria e inversiones superiores a los 54 millones de dólares desde 2021, facilitadas por un beneficio de reducción de regalías otorgado por la Provincia.
Con el traspaso de su 70% de participación a los grupos locales de San Rafael e Integra Capital, la totalidad del control operativo de esta zona estratégica volverá a quedar administrada por capitales mendocinos una vez obtenida la venia oficial.
Estas firmas representan el tramo de cierre del proceso iniciado en 2024 para retirar a la compañía estatal de la producción convencional en suelo mendocino. Anteriormente, el Ejecutivo local ya había avalado los traspasos de áreas como Llancanelo, Mendoza Norte, Mendoza Sur, Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande a distintos operadores privados.
El repliegue responde al plan estratégico de YPF para liberar capital y concentrar sus mayores inversiones en la formación no convencional de Vaca Muerta, con el objetivo corporativo de potenciar la producción y escalar las exportaciones energéticas hacia el año 2031.