Tras más de 20 días de intensas nevadas y acumulación de hasta 4 metros de nieve, cóndores, guanacos y zorros se desplazan cerca de vecinos y turistas en la cordillera.
El histórico temporal de nieve que afecta a la Alta Montaña mendocina dejó postales sorprendentes. Tras más de 20 días de nevadas continuas y acumulaciones que superan los tres y cuatro metros de altura, la fauna silvestre de la cordillera comenzó a modificar sus conductas habituales para adaptarse al ambiente extremo.
En la localidad de Puente del Inca, el poblador Bruno Brachetta logró filmar imágenes atípicas: un cóndor andino caminando con total serenidad a escasos metros de los habitantes. Asimismo, tropillas de guanacos se aproximaron a caminos y zonas pobladas en busca de sectores despejados.
Las escenas responden al impacto directo del invierno en los ecosistemas de montaña. La inmensa capa de nieve cubre las zonas habituales de pastoreo y descanso, reduciendo la disponibilidad de alimento y obligando a las especies a descender hacia áreas de menor altitud para alimentarse o resguardarse.
Un fenómeno similar de cercanía con la naturaleza se vivió en la Reserva Natural Villavicencio, donde una familia filmó a un zorro gris merodeando junto a los visitantes. Si bien en esa zona el contacto es más frecuente, la presencia de animales genera constante asombro entre turistas y lugareños.
Frente a estas apariciones, desde el departamento de Fauna Silvestre de Mendoza reiteraron que no se debe interferir con los animales. La acumulación de nieve exige un enorme gasto energético para las especies, por lo que cualquier situación de estrés o persecución compromete seriamente su supervivencia en la montaña.
Los especialistas enfatizan la importancia de la observación responsable: se puede fotografiar o filmar a la fauna manteniendo distancia, pero está estrictamente prohibido intentar tocarlos, perseguirlos o proporcionarles alimento, ya que esto altera su comportamiento salvaje y perjudica su salud.