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Ranking mundial: la ruta aérea Mendoza-Santiago es la más turbulenta del planeta

Un estudio internacional determinó que el trayecto trasandino de 196 kilómetros es el más inestable del globo.

Martes, 11 de Agosto de 2026

Un reciente informe internacional elaborado por la plataforma especializada Turbli confirmó que el trayecto aéreo entre Mendoza y Santiago de Chile es el más turbulento del planeta. El estudio analizó más de 10.000 vuelos a nivel global y ubicó al cruce cordillerano en el primer puesto con un índice de inestabilidad de 22,9 sobre 100.

A pesar de tratarse de un tramo corto de apenas 196 kilómetros que demanda entre 35 y 60 minutos de viaje, atravesar los Andes presenta desafíos atmosféricos únicos. La interacción constante entre las masas de aire y el relieve montañoso genera sacudidas frecuentes que impactan en la experiencia de los pasajeros.

La explicación técnica de un cruce movido

El piloto Alejo Moiso explicó que la ruta exige a las aeronaves superar un paredón natural integrado por cumbres de entre 6.000 y 7.000 metros de altura, como el Aconcagua y el Tupungato. Esta enorme barrera física interrumpe el flujo normal del aire y genera fuertes movimientos verticales en la atmósfera.

A este factor geográfico se le suma la presencia de corrientes de chorro o Jetstream, vientos de gran velocidad originados por marcadas diferencias de temperatura. Los aviones deben realizar un ascenso acelerado a unos 9.000 metros de altura y un posterior descenso brusco en pocos minutos, maniobra donde el viento afecta directamente la estabilidad de la nave.

Seguridad garantizada a pesar de los movimientos

Estas corrientes de aire también influyen en los cambios de presión y en los valles cordilleranos. En el pasado, antes del uso extendido de la navegación por GPS, estos vientos afectaban las estimaciones de velocidad de las tripulaciones, provocando desvíos involuntarios durante el cruce.

Más allá de las molestias que las turbulencias puedan ocasionar a los viajeros, los especialistas destacan que los sistemas tecnológicos actuales garantizan un vuelo completamente seguro. Las aerolíneas aplican protocolos específicos y monitorean constantemente las variables meteorológicas para garantizar la seguridad en cada operación.