El bebé nació antes de tiempo en el hospital de Rivadavia y fue estabilizado gracias a médicos del extinto servicio. Luego fue derivado en buenas condiciones al Hospital Notti.
El reciente nacimiento de un bebé prematuro volvió a encender la polémica en el este provincial por el cierre del servicio de Neonatología del Hospital Saporiti de Rivadavia, clausurado el pasado 31 de marzo. Una madre ingresó de urgencia en período expulsivo y dio a luz a un recién nacido de muy bajo peso que requería atención médica altamente especializada.
La urgencia tuvo una particularidad clave: profesionales que integraron el extinto servicio de la Neo continuaban trabajando en el hospital en otras áreas. Ante la emergencia, el equipo liderado por el pediatra Gonzalo Saavedra y la doctora Felici fue convocado de inmediato para realizar la recepción y estabilización del bebé.
El equipo médico logró asistir al recién nacido desde las 9.10 de la mañana hasta concretar su traslado en transporte neonatal hacia el Hospital Notti, donde arribó cerca de las 11.30 en buenas condiciones. "Era un bebé prematuro que necesitaba una atención súper especializada. Los primeros minutos de vida son determinantes para no dejar secuelas", destacó el pediatra Saavedra.
El episodio dejó planteado un fuerte interrogante sobre el protocolo actual del nosocomio, donde los partos imprevistos son asistidos por obstetras y la recepción queda a cargo de médicos de guardia general. "Ellos no tienen por qué tener esos conocimientos específicos. Si no estaban los especialistas, no sabemos qué hubiese pasado con ese bebé", advirtió el profesional.
Saavedra, quien trabajó 18 años en el área y realizó la primera y la última guardia del servicio, calificó el cierre como "un error sanitario" y cuestionó la reubicación de enfermeras especializadas a áreas como cirugía o clínica médica. Además, señaló que actualmente no habría cobertura pediátrica durante los fines de semana.
La situación reavivó los reclamos de la comunidad de Rivadavia frente a la política de concentrar los nacimientos de complejidad en otros centros, remarcando que la imprevisibilidad de los partos exige mantener la capacidad de respuesta profesional en los hospitales departamentales.