La joven formalizó su decisión en la Municipalidad de Malargüe, acompañada por sus padres, y dejó vacante el cargo que había asumido el 7 de enero como representante del distrito Río Grande.
La Vendimia Departamental de Malargüe atravesó un giro inesperado este lunes luego de la renuncia indeclinable de Rosario Cabello, quien había sido electa Virreina Departamental durante la reciente Fiesta Nacional del Chivo.
La joven formalizó su decisión en la Municipalidad de Malargüe, acompañada por sus padres, y dejó vacante el cargo que había asumido el 7 de enero como representante del distrito Río Grande.
A través de un comunicado difundido en redes sociales, Cabello explicó que la decisión fue el resultado de una profunda reflexión personal, atravesada por tristeza y malestar emocional. Aclaró que su renuncia no tuvo como objetivo responsabilizar a personas en particular ni generar un conflicto institucional con el municipio, sino priorizar su bienestar personal.
En su testimonio, la exvirreina señaló haber atravesado situaciones incómodas tanto en la etapa previa como durante el desarrollo del certamen. Según relató, una persona ajena a la organización oficial realizó comentarios reiterados y comparaciones constantes que afectaron su experiencia y su estado de ánimo mientras cumplía su rol como candidata.
La situación se agravó el día de la elección, cuando recibió un comentario sobre su vestimenta que interpretó como una burla directa. Ese episodio fue, según explicó, el detonante final que la llevó a presentar su renuncia, al considerar que se vulneró el marco de respeto que debe garantizarse hacia las aspirantes vendimiales.
Además de su dimisión, Cabello presentó observaciones formales sobre distintas irregularidades detectadas en el desarrollo general del certamen. Si bien destacó el compromiso de numerosos trabajadores de la organización, solicitó que se revisen y corrijan fallas logísticas con el objetivo de evitar situaciones similares en futuras ediciones de la Vendimia Departamental.