El gasto promedio por persona ronda los 100 mil pesos diarios.
El turismo interno durante el primer mes de 2026 mostró un escenario marcado por la heterogeneidad y un cambio profundo en los hábitos de consumo. Salvador Femenía, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), analizó el desempeño del sector y señaló que el movimiento fue dispar entre las regiones del país. Según el referente, el viajero actual se ha vuelto "muy selectivo", dejando de lado las reservas anticipadas para tomar decisiones "bastante sobre la marcha", una tendencia que desafía las previsiones tradicionales de la industria.
En este contexto de nuevas dinámicas, Femenía destacó que mientras la costa atlántica registró una ocupación cercana al 60 por ciento, hubo una clara preferencia por destinos que ofrecen contacto directo con el entorno natural. Mendoza, San Luis, el Norte, el Litoral y Ushuaia se posicionaron como los puntos más atractivos para este nuevo perfil de visitante. La elección de estos lugares está fuertemente influenciada por la agenda de eventos culturales, musicales y teatrales que cada provincia ofrece para captar al turista espontáneo.
El análisis de CAME revela que las estadías se han acortado significativamente, promediando apenas entre cuatro y cinco días. "El viajero actual se mueve a un ritmo mucho más rápido", explicó Femenía, lo que genera un flujo constante pero volátil de personas en los distintos centros turísticos. Esta brevedad en los viajes obliga a los prestadores locales a ser más competitivos y agresivos con sus ofertas para asegurar la ocupación en plazos tan reducidos.
En cuanto al impacto económico, el vocero precisó que el gasto promedio diario por persona oscila entre los 90.000 y 115.000 pesos. Este monto incluye principalmente los servicios de transporte, hotelería y gastronomía, que siguen siendo los pilares del presupuesto vacacional. A pesar del contexto inflacionario, desde la entidad aseguran que Argentina se encuentra "un poco más competitiva que el año pasado" frente a otras opciones regionales, lo que ayuda a sostener el nivel de consumo.
La situación económica general ha moldeado a un consumidor que cuida el bolsillo sin resignar el descanso, pero ajustando la calidad y duración de los servicios contratados. Mendoza, con su oferta de bodegas, montaña y festivales, logra retener a un público que busca experiencias integrales en poco tiempo. Este comportamiento refuerza la necesidad de contar con políticas de promoción flexibles que se adapten a la falta de previsibilidad en las reservas que hoy domina el mercado.
Para lo que resta de la temporada, las expectativas se mantienen optimistas. Femenía auguró que febrero será "un mes bastante bueno", apoyado en el inicio de los festejos vendimiales y el calendario de carnavales en todo el país. La mirada de CAME sugiere que el turismo interno seguirá fluyendo hacia aquellas provincias que logren equilibrar precios competitivos con una propuesta atractiva de naturaleza y entretenimiento.