Mientras algunos artículos bajaron su valor a la mitad, los comerciantes sufren por la suba de los costos fijos.
A pocas semanas del inicio del ciclo lectivo 2026, las librerías y papelerías de Mendoza y el país enfrentan un escenario atípico. Los útiles escolares muestran precios que han quedado notablemente retrasados frente a la inflación general, lo que genera un alivio inesperado para el bolsillo de las familias, pero enciende las alarmas en el sector comercial. Esta disparidad entre el valor de los productos escolares y el costo de vida actual marca el ritmo de una temporada de compras que se anticipa muy distinta a la de años anteriores.
Daniel Iglesias López, referente de la Cámara de Librerías y Papelerías de la Argentina (CAPLA), graficó la situación con una comparación que ya resuena en el sector: "Un lápiz negro cuesta 300 pesos; para tomarme un café te voy a vender 40 lápices negros". Esta frase subraya la pérdida de valor relativo de los insumos básicos de la mochila, productos que acompañan al alumno durante gran parte del año pero que hoy valen menos que un consumo cotidiano efímero.
El fenómeno responde a una inflación sectorial que se ubicó muy por debajo del índice general de precios. Según explicaron referentes del rubro, durante el segundo semestre se registraron incluso procesos de deflación en determinados artículos específicos. Por ejemplo, cajas de lápices de colores que anteriormente costaban 4.000 pesos, hoy se pueden encontrar en las góndolas a 1.800 pesos, producto de una fuerte competencia y cambios en las expectativas del mercado mayorista.
Esta situación, si bien es una excelente noticia para el consumidor final, pone en jaque la sostenibilidad de los comercios minoristas. Las librerías deben absorber incrementos constantes en salarios, servicios públicos y alquileres sin poder trasladarlos a los precios finales de los útiles, debido a la caída de la demanda y a la necesidad de mantener valores competitivos para atraer a los padres en plena "cuesta de febrero".
El desfasaje financiero obliga a los dueños de negocios a replantear sus estrategias de stock. Al vender productos con márgenes de ganancia tan ajustados, la reposición de mercadería se vuelve un desafío logístico y económico. Muchos comerciantes locales aseguran que están priorizando la rotación de inventario para cubrir los gastos operativos básicos, a la espera de que el volumen de ventas por el inicio de clases compense la falta de rentabilidad unitaria.
En conclusión, el regreso a las aulas en este 2026 se presenta como una oportunidad de ahorro para los padres mendocinos, quienes encontrarán ofertas y precios que desafían la tendencia inflacionaria del país. Sin embargo, el sector comercial advierte que esta "primavera de precios bajos" no podrá sostenerse en el tiempo si los costos de funcionamiento continúan su escalada, marcando una transición compleja para uno de los rubros más tradicionales de la economía local.