El concesionario y el Gobierno mantienen una disputa por su relocalización temporal.
El Parque General San Martín atraviesa días de nostalgia y tensión. Con el avance de las obras de remodelación en la emblemática rotonda de la calesita, se confirmó que el icónico carrusel dejará de funcionar en su ubicación actual en un plazo de dos semanas. El predio, que cuenta con más de 70 años de historia y tres décadas en ese sitio específico, será transformado para dar lugar a una nueva unidad de servicios que incluirá gastronomía y sanitarios renovados.
El proyecto oficial contempla que la calesita vuelva a funcionar en el centro de la nueva rotonda, pero esto ocurrirá recién en una segunda etapa de las obras. Aquí es donde surge el cortocircuito: Carlos Alonso, dueño de la estructura, solicitó permiso para trasladarla provisoriamente a otro sector del Parque y así evitar el cese de actividades. Sin embargo, desde la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque rechazaron el pedido alegando que no existen otros espacios que cumplan con los requisitos técnicos para una instalación temporal.
Desde el Gobierno provincial fueron tajantes al emplazar al empresario para que retire la estructura, recordando que actualmente funciona bajo un permiso precario. La gestión de Biodiversidad aclaró que Alonso podrá presentarse a la futura licitación una vez que el nuevo espacio esté terminado, pero insistieron en que el retiro es indispensable para no frenar las obras de infraestructura gruesa que ya están en marcha en la zona.
La situación no tardó en viralizarse en las redes sociales, donde miles de mendocinos expresaron su tristeza ante lo que consideran un golpe a la identidad del paseo. El temor de los usuarios es que, una vez retirada, la calesita no regrese o pierda la mística que la caracteriza. Ante este escenario, el concesionario busca que su retiro no sea silencioso y planea un evento que promete ser multitudinario para los nostálgicos.
Como cierre de este ciclo en su ubicación tradicional, Alonso tiene previsto organizar una "despedida de la calesita". La cita sería un domingo de marzo (posiblemente el 8 o el 15), con boletos liberados para que niños y adultos puedan dar una última vuelta simbólica. Será un cierre cargado de emotividad para un entretenimiento que ha visto pasar a varias generaciones de familias mendocinas bajo sus luces y música característica.
Por ahora, el destino inmediato del carrusel es el depósito para su puesta a punto, a la espera de que los plazos de la obra pública permitan su retorno triunfal. Mientras tanto, el conflicto administrativo sigue abierto, con un sector de la ciudadanía que sigue de cerca cada movimiento en uno de los rincones más queridos de nuestro pulmón verde. La transformación de la rotonda ya es un hecho, pero la incertidumbre sobre el futuro del juego tradicional permanece latente.