Los peritos psicológicos detectaron indicios de un ataque contra la integridad sexual de la menor.
La investigación por el dramático episodio ocurrido en la escuela Marcelino Blanco de La Paz dio un giro inesperado y contundente. Un celador del establecimiento fue detenido tras ser señalado como el presunto autor de un abuso sexual contra la adolescente de 14 años que, el pasado 10 de septiembre, mantuvo en vilo a la provincia al atrincherarse armada durante cinco horas. La causa, que originalmente se centraba en el incidente de violencia, pasó a manos de la fiscal de Delitos Sexuales, Laura Nieto, tras surgir revelaciones clave durante el tratamiento psicológico de la menor.
Desde aquel violento martes, la adolescente permanece bajo un estricto tratamiento profesional debido a un cuadro de bloqueo emocional. Fue en ese ámbito de contención donde los especialistas detectaron elementos que vinculan directamente al sospechoso con un posible ataque sexual previo al incidente del arma. Ante estos datos, la Fiscalía ordenó la detención inmediata del celador y ya planifica la declaración de la menor en Cámara Gesell, una medida pericial determinante para corroborar la información surgida en las sesiones terapéuticas.
Cabe recordar que el hecho original se produjo antes del acto por el Día del Maestro, cuando la alumna ingresó con una pistola 9 milímetros perteneciente a su padre, un comisario retirado. Tras efectuar un disparo que impactó cerca de los pies de una preceptora, la joven se encerró en un aula. La situación requirió la intervención del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS) y de especialistas en salud mental, quienes trabajaron durante horas para evitar una tragedia, dado que la menor se apuntaba a sí misma de forma constante.
Durante las negociaciones, los efectivos notaron que la joven evitaba el contacto visual y no lograba empatizar con los mediadores, lo que sugería un trasfondo psicológico complejo y traumático. En aquel momento se evaluó el uso de armas Taser o bombas lumínicas para reducirla, pero el riesgo de un desenlace fatal era altísimo. Finalmente, la negociadora Rocío Conti logró que entregara el arma de guerra, que aún conservaba cinco municiones en el cargador, terminando el operativo sin nuevos disparos.
La detención del trabajador escolar refuerza la hipótesis de que el atrincheramiento no fue un acto aislado de rebeldía, sino el estallido de un conflicto interno mucho más profundo y doloroso. La comunidad educativa de La Paz se encuentra consternada ante la posibilidad de que el presunto abusador formara parte del entorno diario de la víctima. Mientras tanto, la justicia busca determinar si hubo otros adultos que fallaron en la detección de señales de alerta previas al ataque en el colegio.
El caso continúa bajo secreto de sumario en sus aspectos más sensibles para resguardar la identidad y la integridad de la adolescente. Los resultados de las pericias tecnológicas sobre los dispositivos del detenido y los testimonios de otros integrantes de la escuela serán fundamentales para sostener la imputación. Por ahora, el sospechoso permanece alojado en dependencias policiales a la espera de ser trasladado para su indagatoria formal frente a la fiscal Nieto.