Según los gremios, la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación ya supera el 32 por ciento.
La semana arranca sin actividad en las facultades y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo debido a un paro nacional de 72 horas. La medida de fuerza, convocada por Conadu Histórica, se extenderá durante este lunes, martes y miércoles en respuesta a la falta de convocatoria a paritarias y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Desde los sectores gremiales aseguran que no han recibido respuestas concretas por parte del Gobierno nacional ante una situación financiera que califican como terminal para el sistema educativo superior.
En Mendoza, la Federación de Asociaciones de Docentes e Investigadores de la UNCuyo (Fadiunc) confirmó su adhesión total al reclamo, denunciando que los aumentos impuestos por decreto son insuficientes. Según detallaron, mientras la inflación del primer trimestre de 2026 podría alcanzar el 9 por ciento, los incrementos otorgados apenas llegan al 6,85 por ciento. Esta brecha profundiza el deterioro del salario de los profesores e investigadores mendocinos, quienes exigen una recomposición urgente que permita equiparar sus ingresos al costo de vida actual.
El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) también se pronunció sobre el tema, definiendo el panorama financiero actual como "crítico". Los rectores advirtieron que las transferencias a las casas de estudio registran una caída real acumulada del 45,6 por ciento entre 2023 y 2026. Esta reducción inédita de recursos no solo afecta los sueldos, sino que pone en riesgo el funcionamiento básico de los edificios, los laboratorios y los programas de investigación que se desarrollan en todo el territorio nacional.
Los datos oficiales presentados por las universidades muestran que, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, los salarios acumularon un incremento del 158 por ciento, frente a una inflación que alcanzó el 280 por ciento en el mismo período. Esto se traduce en una pérdida del poder adquisitivo cercana al 32 por ciento para los trabajadores de la educación. Ante este escenario, el sistema universitario y científico nacional se ha declarado en emergencia salarial, solicitando que el Congreso haga valer las leyes de presupuesto vigentes.
Por el momento, no se vislumbra una resolución inmediata al conflicto, ya que las partes se encuentran lejos de un acuerdo. El paro de tres días afectará tanto el dictado de clases en las distintas facultades como la actividad en los colegios secundarios dependientes de la universidad. Las autoridades educativas y los representantes gremiales permanecen atentos a posibles convocatorias del Ministerio de Capital Humano, aunque advierten que de no mediar una propuesta superadora, las medidas de fuerza podrían profundizarse en las próximas semanas.