Según los especialistas, la mínima del lunes fue la más alta para una segunda quincena de marzo desde 1960 y se espera la llegada de un frente frío con tormentas.
Mendoza atraviesa una ola de calor inusual que ha descolocado a los ciudadanos en pleno inicio del otoño. El fenómeno, que combina temperaturas elevadas con una humedad propia de zonas tropicales, marcó un nuevo récord histórico para la provincia. Según explicó el doctor en meteorología Maximiliano Viale, la mínima de 22,7 grados registrada este lunes se convirtió en la más alta para una segunda quincena de marzo en los últimos 75 años, situando a la región en una categoría de registros extremos que no se veían desde 1960.
El especialista destacó que esta situación es aún más llamativa por la época del año, ya que la radiación solar es un 30 por ciento menor que en el verano. Si estas mismas condiciones de humedad y masa de aire se hubieran dado en enero o febrero, el termómetro habría superado cómodamente los 40 grados. Actualmente, la atmósfera se encuentra "hiper húmeda", con valores que el meteorólogo comparó con el sur de Brasil en época estival, lo que eleva la sensación térmica y genera un ambiente agobiante en todo el Gran Mendoza.
A pesar de la intensidad del sofocón, el pronóstico extendido trae algo de alivio para los mendocinos. Se prevé que el avance de un frente frío termine con esta racha de calor extremo, provocando un descenso de la temperatura y la probabilidad de tormentas fuertes en diversos sectores del territorio provincial. Viale anticipó que, a partir del miércoles, los ciudadanos percibirán una "refrescada" necesaria, aunque aclaró que se trata de un retorno a valores más normales para la estación y no de un frío invernal repentino.
Los datos históricos disponibles confirman que se han cumplido con creces las condiciones técnicas para declarar la ola de calor: tres días consecutivos con máximas superiores a los 31 grados y mínimas que no bajaron de los 17 grados. Este evento meteorológico cierra un marzo atípico que ha desafiado las estadísticas climáticas de la última década. La combinación de aire cálido persistente y el ingreso de humedad desde el norte del país configuraron un escenario de inestabilidad que terminará de romper con las precipitaciones previstas para las próximas horas.
La recomendación para la población sigue siendo mantener la hidratación y evitar la exposición solar en las horas pico, especialmente ante una sensación térmica que no da tregua. Con las primeras ráfagas del frente sur, se espera que la nubosidad aumente y las condiciones de "verano tardío" comiencen a retirarse definitivamente. De esta manera, Mendoza recuperará su clima otoñal característico, dejando atrás una semana de récords térmicos que quedará guardada en los registros oficiales de la Dirección de Contingencias Climáticas.