Para enfrentar el colapso y un ausentismo que ronda el 40%, las autoridades implementarán turnos a corto plazo y reforzarán la presencia de médicos en consultorios.
La crisis que atraviesa la medicina prepaga ha impactado de lleno en el sistema de salud pública de Mendoza, provocando un desborde en el Hospital Lagomaggiore. Según datos oficiales, la demanda interanual en el nosocomio creció un 50%, impulsada por miles de mendocinos que, ante los altos costos de los coseguros o la falta de cartilla en el sector privado, buscan refugio en el Estado. Este fenómeno se siente con especial fuerza en especialidades troncales como Clínica Médica, Cardiología, Ginecología y Traumatología, donde la infraestructura estatal comienza a sentir la presión.
Paradójicamente, frente a este récord de solicitudes de atención, el hospital enfrenta un obstáculo interno crítico: el 40% de los pacientes no asiste al turno asignado. La directora del Lagomaggiore, Valentina Albornoz, explicó que otorgar turnos con meses de anticipación provocaba que la gente perdiera el interés o la posibilidad de asistir. Para revertir esta situación y optimizar los recursos, la dirección decidió acortar los plazos de entrega de citas, buscando que el compromiso del paciente se mantenga firme y no se pierdan vacantes esenciales.
Además de reducir los intervalos de tiempo en la agenda, se está trabajando fuertemente en reforzar la presencialidad de los profesionales en los consultorios. El objetivo es que los médicos pasen más tiempo atendiendo la demanda ambulatoria para dar una respuesta ágil a quienes ya no encuentran soluciones en las clínicas privadas. Esta reorganización interna es clave para gestionar el traspaso de pacientes que se tramita a través del sistema de Reforsal, el cual permite al hospital recuperar costos de quienes tienen obra social pero eligen el sistema público.
La situación actual refleja un cambio profundo en el consumo de salud de los mendocinos. Especialidades como Neurología, Diabetología y Obstetricia están recibiendo a pacientes que antes se atendían exclusivamente de manera particular. Al no ser en su mayoría casos de urgencia extrema, la gestión eficiente de la espera se vuelve el principal desafío para la administración del nosocomio, que intenta equilibrar sus salas de espera frente a una medicina privada cada vez más inalcanzable para la clase media.
Finalmente, las autoridades del Lagomaggiore insistieron en la importancia de la responsabilidad ciudadana. Cada turno perdido representa un recurso malgastado y una oportunidad menos para otra persona que aguarda tratamiento. Con un sistema que trabaja al límite de su capacidad, el éxito de estas nuevas medidas de gestión será determinante para garantizar que el hospital público pueda seguir cumpliendo su rol de contención en un escenario económico y social sumamente complejo para la provincia.