Los trabajos incluyen la construcción de 17 rotondas y la renovación total del asfalto.
Este lunes comenzó formalmente la obra de repavimentación de la Ruta 22 (ex Acceso Este) en el sector que atraviesa el departamento de Maipú. Si bien todavía no se observa movimiento de maquinaria pesada sobre la calzada, las empresas adjudicatarias ya se instalaron en los campamentos de obra. Desde la Subsecretaría de Infraestructura, dirigida por Marité Baduí, confirmaron que en los próximos días los automovilistas comenzarán a ver los trabajos que tienen un plazo de ejecución de 12 meses.
El proyecto integral contempla la recuperación de 18,8 kilómetros de traza y la reconfiguración de 10 intersecciones clave mediante la construcción de 17 rotondas y distribuidores. Las tareas alcanzarán cruces fundamentales como los de calle Serpa, Don Bosco, Maza, Cervantes y las rutas 31 y 33, entre otros puntos de gran caudal vehicular. Además de la renovación de la carpeta asfáltica, el plan incluye nueva señalización y la modernización de los sistemas de seguridad lateral.
La obra fue dividida en dos sectores para agilizar los tiempos y fomentar la competencia entre las empresas. El tramo de 10,04 kilómetros entre la Variante Palmira y calle Cervantes será ejecutado por la firma Ceosa, mientras que el sector restante de 8,76 kilómetros, que llega hasta Arturo González, quedó en manos de la constructora Cartellone. Según informaron fuentes oficiales, la zona ya se encuentra liberada de obstáculos, lo que garantiza un desarrollo de los trabajos sin interferencias externas.
En el plano económico, la provincia logró un importante ahorro respecto de los presupuestos previstos originalmente. La empresa Cartellone presentó una oferta de 19.801 millones de pesos, lo que representó una baja del 26,48% sobre el cálculo oficial. Por su parte, Ceosa cotizó sus tareas en 28.721 millones de pesos, un 7% por debajo del presupuesto inicial. Este proceso competitivo permitió al Ejecutivo reducir significativamente los costos de una de las obras viales más esperadas de la región.
La mejora de este corredor resulta vital para la conectividad del Gran Mendoza, dado que se trata de una arteria troncal para el transporte de carga y el tránsito particular. Con la puesta en marcha de los campamentos, se inicia una etapa de transformación que busca dotar de mayor fluidez y seguridad a un tramo que presentaba un marcado deterioro. Los usuarios deberán circular con precaución durante el próximo año ante el inminente despliegue de operarios y señalética de obra en la zona.