El Servicio Meteorológico Nacional y Contingencias Climáticas anticiparon un fin de semana estable y seco en la provincia.
El otoño en Mendoza viene regalando sus postales más clásicas, caracterizadas por mañanas muy frías y tardes agradables donde el solcito invita a desabrigarse. En medio de esta racha de tiempo estable y cielos parcialmente nublados, la gran pregunta que se hacen los ciudadanos es cuándo volverá a llover en el territorio provincial, según los datos del pronóstico del tiempo. De acuerdo con el informe extendido del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas, los mendocinos todavía tienen por delante un fin de semana sin necesidad de sacar el paraguas, ideal para actividades al aire libre, aunque deberán prepararse para un inicio de mes pasado por agua.
El gran cambio meteorológico en la región, según el pronóstico del tiempo oficial, llegará en sintonía con el arranque de la nueva semana y el comienzo de un nuevo mes. Los modelos de previsión indican que el lunes 1 de junio se producirá el ingreso efectivo de un frente frío que alterará de forma drástica las condiciones ambientales en Mendoza. Para esa jornada laboral se espera un cielo mayormente nublado, ambiente ventoso y un marcado descenso de la temperatura general. Los vientos soplarán de manera moderada desde el sector sur, un fenómeno que encajonará el aire fresco y hará que la máxima registrada no supere los 16 grados en los termómetros urbanos.
La inestabilidad se profundizará con el correr de las horas y, finalmente, será la jornada del miércoles 3 de junio en la que se registrarán lluvias aisladas en distintos puntos del Gran Mendoza y sus alrededores. Este fenómeno de mal tiempo cortará de forma definitiva con la prolongada seguidilla de días secos y templados que venía experimentando la provincia, abriendo paso a un escenario típicamente invernal en los distritos de la zona centro. Las autoridades recomiendan a la población seguir de cerca las actualizaciones diarias de las pizarras meteorológicas ante la probabilidad de lloviznas persistentes en los accesos viales.