Surgida en el universo gamer y popularizada por streamers, la expresión mide el carisma, el estilo y la presencia de las personas como si fuera un juego virtual.
Una insólita batalla campal en Mar del Plata volvió a poner en el centro de la escena una frase que invade las redes sociales y el lenguaje cotidiano de la juventud: "farmear aura". Esta expresión, que combina modismos del universo digital y de los videojuegos, se utiliza para describir acciones destinadas a sumar carisma, presencia, estilo o seguridad.
El término está compuesto por dos palabras clave. Por un lado, "farmear" proviene del verbo inglés farm usado en el ámbito gamer, que significa repetir tareas para acumular experiencia o recursos. Por el otro, el "aura" funciona como una medida ficticia de la personalidad: una actitud destacada otorga "+1000 de aura", mientras que un papelón o error resta puntos de manera drástica.
La tendencia cobró tanta fuerza que cruzó fronteras y se convirtió en una disciplina urbana en países como Brasil. En distintas plazas, jóvenes se enfrentan en batallas donde no hay contacto físico, sino rondas de bailes, poses, gestos o pequeñas actuaciones evaluadas por un jurado o por el propio público.
A través de la eliminación directa, los participantes buscan demostrar quién tiene mayor impacto y presencia en el escenario. Los videos de estos encuentros se viralizan rápidamente, transformando acciones tan simples como caminar o mantener la mirada en formas de acumular reputación virtual.
La llegada del término a la Argentina y los streamers
En nuestro país, el concepto se consolidó gracias al impulso de la comunidad streamer y las redes sociales. Creadores de contenido vinculados al deporte, como Lautaro Del Campo (conocido como La Cobra), ayudaron a masificar el modismo al aplicarlo frecuentemente en sus transmisiones sobre fútbol.
Actualmente, es habitual que los usuarios utilicen la frase para analizar figuras públicas o deportistas de élite. Un claro ejemplo es Lionel Messi, a quien se le atribuye un nivel de "aura" elevado por la templanza y seguridad que transmite. Así, la juventud logró convertir el carisma en un recurso acumulable dentro de la cultura digital.