El coronel retirado Ariel Guzmán dejó su cargo en la estructura residual del viejo IOSFA. El pasivo supera los $200.000 millones y ATE alerta por el despido de cientos de trabajadores.
El proceso de reorganización de la obra social de las Fuerzas Armadas atraviesa una profunda crisis tras la renuncia de su administrador y liquidador, el coronel retirado Ariel Guzmán. La salida del funcionario se produjo luego de reunirse con el ministro de Defensa, Carlos Presti, en un escenario atravesado por el corte de prestaciones médicas y un pasivo que supera los $200.000 millones.
La dimisión ocurre en medio de un complejo esquema de transición. Mientras la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) absorbe los aportes actuales de los afiliados, la estructura residual del viejo IOSFA quedó a cargo de saldar los compromisos acumulados. Esta situación generó cortocircuitos debido a que el organismo en liquidación debió seguir sosteniendo la atención médica y sumando obligaciones.
A la par del bache financiero, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se movilizó para denunciar un fuerte ajuste en la plantilla laboral. Desde el gremio alertaron sobre el riesgo de caducidad de 400 contratos temporales y el pase a disponibilidad de otros 200 empleados de planta, calculando un impacto directo sobre 600 puestos de trabajo.
El plan de reestructuración también afecta de forma directa al patrimonio operativo del organismo en todo el país. La reorganización prevé el cierre o traspaso de 13 hoteles y complejos recreativos distribuidos en Córdoba, Bariloche y Mar del Plata, los cuales pasarían a ser administrados por las distintas fuerzas.
Asimismo, la medida alcanza a las 33 farmacias propias de la institución y a 11 centros médicos ubicados en diversas provincias, incluyendo instalaciones con sede en Mendoza, cuyos servicios se encuentran resentidos por falta de pago a proveedores de insumos y medicamentos.
El esquema de desdoblamiento sanitario se había fijado en febrero de este año a través del DNU 88/2026, buscando separar la cobertura militar de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la acumulación de deudas con prestadores privados de todo el país terminó por colapsar la transición operativa de la entidad.