este espacio busca elevar el estándar de los locales temáticos a través de productos de alta gama.
Mendoza suma a su oferta gastronómica una propuesta que rompe con los moldes tradicionales de los cafés temáticos. Se trata de Musashi Animé Café, un espacio que logra amalgamar la cultura geek con una cafetería y pastelería de excelencia. El proyecto, liderado por Adrián Milano, surge con la premisa de ofrecer un refugio para los amantes de la animación japonesa, pero con un enfoque estrictamente profesional sobre la calidad de sus productos.
A diferencia de otros locales donde la estética suele opacar al menú, en este establecimiento el eje central es el producto final. La carta presenta una interesante dualidad: por un lado, la rigurosidad técnica de la pastelería japonesa y, por otro, la impronta contundente de la repostería estilo New York. Según explica su creador, el objetivo fue abordar la cultura geek con la misma seriedad que cualquier otra propuesta de alta gama en la provincia, priorizando siempre la experiencia del sabor.
El espacio no se limita únicamente a la barra y las mesas, sino que ha logrado consolidar una comunidad activa a través de eventos diseñados bajo un concepto participativo. Desde juegos de ingenio hasta celebraciones especiales, cada actividad se piensa como una extensión de la identidad del local. "No ofrecemos solo actividades, sino espacios para que la gente se sienta parte de nuestra propuesta", destaca Milano sobre el espíritu de pertenencia que se respira en el salón.
La atención al detalle se refleja también en el ambiente inclusivo que propone el café. El local es estrictamente pet friendly, permitiendo que los comitentes asistan con sus mascotas. De hecho, el espacio cuenta con una anfitriona muy particular: la gata del propietario, quien suele recibir a los visitantes, aportando una calidez hogareña que complementa la sofisticación de sus preparaciones y la estética inspirada en el animé.
Adrián Milano se encarga personalmente de supervisar desde la idea original hasta el trabajo cotidiano en la barra y la cocina. Esta presencia constante garantiza que la identidad de Musashi se mantenga intacta en cada detalle. Para el público mendocino, la apertura representa la posibilidad de acceder a dulces japoneses difíciles de hallar en la región, elaborados con técnicas auténticas y materias primas seleccionadas.