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Receta de helado de dulce de leche casero: cómo hacerlo con solo 3 ingredientes

Una opción ideal para combatir las altas temperaturas en Mendoza.

Martes, 10 de Febrero de 2026

El helado de dulce de leche es, sin dudas, el sabor predilecto de los argentinos y un aliado fundamental para las tardes de calor en Mendoza. Aprender a prepararlo de forma artesanal no solo representa un ahorro para el bolsillo, sino que garantiza un postre fresco y natural sin salir de casa. Lejos de las complicaciones técnicas, esta receta se destaca por utilizar elementos básicos que se encuentran en cualquier heladera, logrando un resultado profesional con muy poco esfuerzo.

Tres ingredientes y un secreto para lograr la cremosidad justa

Para esta preparación solo se necesitan 500 gramos de dulce de leche (preferentemente común, no repostero), 250 gramos de crema de leche y 250 gramos de leche líquida. Esta combinación rinde aproximadamente para unas cuatro porciones generosas. El procedimiento comienza en un bowl, mezclando el dulce de leche con la crema líquida hasta unificar; luego se incorpora la leche hasta obtener una mezcla homogénea lista para el primer frío.

El gran secreto para que el helado no se cristalice y quede suave al paladar reside en el batido intermedio. Tras llevar el recipiente al freezer por unas tres horas, es necesario retirarlo, desintegrar la mezcla y batir nuevamente con energía antes de devolverlo al frío. Repetir este proceso un par de veces rompe los cristales de hielo y asegura esa textura sedosa que caracteriza a los helados de alta gama, todo hecho íntegramente a mano.

Para quienes buscan elevar la experiencia, la receta permite una gran versatilidad de agregados. Se pueden sumar chips de chocolate, nueces picadas o almendras tostadas para aportar un toque crujiente. Otra variante muy celebrada en las mesas mendocinas es intercalar cucharadas de dulce de leche natural o rodajas de banana entre las capas, creando una versión granizada o "tentación" que suele ser el éxito de cualquier reunión familiar.

Una vez lograda la consistencia deseada después de los sucesivos batidos, el helado ya está listo para ser servido en copas o cucuruchos. Esta propuesta no solo es práctica, sino que también evita el uso de conservantes y aditivos artificiales. Es una solución rápida y deliciosa para tener siempre a mano un postre de calidad que ayude a sobrellevar las jornadas donde el termómetro no da tregua en la provincia.

Animate a probar esta técnica y sorprendé a tus invitados con un clásico renovado. La simplicidad de sus pasos y la nobleza de sus ingredientes convierten a este helado casero en una receta obligatoria para este verano. Con solo tres elementos y un poco de paciencia en el freezer, el éxito está asegurado para coronar cualquier almuerzo o cena estival.