Una opción deliciosa que cuida el bolsillo y rinde para toda la familia.
Durante el verano mendocino, pocas cosas resultan tan tentadoras como un postre fresco para combatir las altas temperaturas. En esta época del año, el helado se convierte en el aliado indiscutible de las mesas locales. Sin embargo, no hace falta recurrir siempre a las heladerías industriales; existe una alternativa casera, sumamente económica y saludable que tiene a la banana como protagonista absoluta y que promete una textura sorprendente.
Lejos de lo que muchos creen, lograr un helado de banana con consistencia profesional es una tarea simple. El gran truco reside en utilizar la fruta previamente congelada. Para esta receta necesitás un kilo de bananas y un pocillo de crema de leche (o leche si preferís una opción más liviana). De manera opcional, podés sumar dulce de leche, chips de chocolate o merengues para darle un toque gourmet a la presentación final.
El primer paso consiste en pelar las bananas, cortarlas en rodajas pequeñas y guardarlas en una bolsa hermética dentro del freezer por al menos 5 horas. Una vez que la fruta esté completamente congelada, se coloca en la licuadora junto al pocillo de crema o leche. Se debe procesar la mezcla con paciencia hasta obtener una crema homogénea, suave y sin grumos, que nada tiene que envidiarle a las versiones comerciales.
Una vez lograda la base, se recomienda llevar la preparación a moldes individuales o vasitos y refrigerar en el freezer por dos horas más antes de servir. Esto permite que el helado tome la firmeza justa para ser disfrutado. Si buscás sorprender a tus invitados, podés armar copas combinando una base de merengues trozados, el helado de banana y una lluvia de chispas de chocolate o hilos de dulce de leche.
Esta receta no solo destaca por su sabor, sino también por ser una excelente forma de aprovechar la fruta que se madura rápido en el frutero debido al calor. Es una preparación versátil que permite jugar con la imaginación: podés agregarle nueces, esencia de vainilla o incluso otras frutas congeladas como frutillas para crear combinaciones personalizadas y naturales para los más chicos de la casa.
En tiempos donde cuidar el presupuesto es clave, el helado de banana casero se posiciona como el postre estrella de la temporada. Es nutritivo, se prepara en cuestión de minutos y requiere herramientas que todos tenemos en la cocina. Animate a probar esta técnica y descubrí cómo una simple fruta transformada por el frío puede convertirse en el manjar predilecto para cerrar cualquier cena de verano.