Dejó una marca imborrable con su estilo descontracturado y sus frases icónicas en la televisión argentina.
El periodismo deportivo argentino está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Marcelo Araujo a los 78 años de edad durante la madrugada de este lunes. El relator, cuyo nombre real era Lázaro Jaime Zilberman, se encontraba internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires debido a complicaciones derivadas de una neumonía. La noticia, confirmada por la señal de LN+, genera una profunda tristeza en el mundo del fútbol, donde Araujo se consolidó como la voz indiscutida de una de las épocas más doradas de las transmisiones televisivas.
Líder absoluto del clásico ciclo Fútbol de Primera entre 1989 y 2004, Araujo formó una dupla mítica junto a Enrique Macaya Márquez que redefinió la forma de narrar el deporte nacional. Su estilo creativo introdujo latiguillos que quedaron grabados en la memoria colectiva, como el famoso "¿Estás crazy, Macaya?" o el efusivo "¡Si lo hacés me voy!". Su capacidad para combinar la información con el entretenimiento lo convirtió en un referente para las generaciones de relatores que le sucedieron en las cabinas de todo el país.
A lo largo de su trayectoria, fue protagonista de momentos memorables, como el relato interrumpido por un golazo de Martín Palermo en un Superclásico de 1999 o la emocionante narración del último gol de Diego Maradona en mundiales, durante el debut ante Grecia en Estados Unidos 1994. Su carrera continuó con éxito al sumarse en 2009 al programa Fútbol para Todos, donde volvió a relatar los partidos del campeonato local y encuentros clave de la Selección Argentina por Eliminatorias, manteniendo siempre su impronta personal.
Su partida marca el fin de una era para la comunicación deportiva en Argentina, donde su voz fue el hilo conductor de domingos inolvidables frente a la pantalla. Colegas, deportistas y fanáticos de todos los clubes han comenzado a volcar sus mensajes de despedida en las redes sociales, recordando no solo su profesionalismo, sino también su audacia para romper los moldes tradicionales del relato. Mendoza, como toda provincia futbolera, despide a un hombre que supo llevar la emoción de los estadios a cada rincón de los hogares argentinos.
En el último tiempo, su salud se había visto deteriorada, lo que lo mantuvo alejado de los medios de comunicación, aunque su figura nunca perdió vigencia. Los restos del comunicador serán despedidos en una ceremonia privada, mientras el mundo del fútbol prepara diversos homenajes para honrar a quien, con un micrófono en mano, supo ser mucho más que un simple narrador. Hoy el fútbol se queda en silencio para escuchar, una vez más en el recuerdo, aquel grito de gol que solo Marcelo Araujo sabía inmortalizar.