El resto de la actualización se postergó para el mes de junio.
El Gobierno nacional oficializó este jueves, a través del Boletín Oficial, una actualización parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida, formalizada mediante el Decreto 302/2026, establece que a partir del 1 de mayo se aplicará solo una fracción de los aumentos que habían quedado pendientes de los períodos 2024 y 2025. El objetivo de esta decisión es amortiguar el impacto inmediato en los precios finales que pagan los consumidores en un contexto económico que el Ejecutivo califica como delicado.
Los incrementos parciales alcanzan tanto a las naftas como al gasoil en todo el territorio nacional. En el caso del gasoil, la normativa contempla un tratamiento diferencial para determinadas regiones, incluyendo la Patagonia y el departamento mendocino de Malargüe. Según los considerandos de la norma, se busca sostener un sendero fiscal equilibrado sin que la carga impositiva se traslade de manera abrupta a los surtidores, vinculando las subas a la evolución de la inflación medida por el INDEC.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo resolvió postergar el tramo restante de los aumentos previstos hasta el 1 de junio de 2026. Esta prórroga extiende la política de diferimientos que se viene aplicando sobre el esquema tributario vigente para contener la escalada de costos. No es la primera vez que se toma una determinación de este tipo; ya en marzo se había dispuesto un aplazamiento similar debido a la inestabilidad generada por conflictos internacionales que afectaron el valor del crudo.
La medida oficializada hoy llega en un momento clave para el sector energético. Cabe recordar que hace un mes las petroleras, con YPF a la cabeza, decidieron estabilizar los precios de venta tras una serie de cambios diarios motivados por la situación en Medio Oriente. Aquel compromiso de estabilización de precios tiene vigencia hasta el 15 de mayo, por lo que esta postergación impositiva resulta vital para evitar una presión extra sobre los costos logísticos y el bolsillo de los mendocinos.
Finalmente, el decreto subraya que la actualización total es necesaria para normalizar los tributos que quedaron rezagados frente a la inflación de años anteriores. Sin embargo, la decisión política actual prioriza la moderación de los incrementos para no resentir el consumo. Con este nuevo cronograma, se espera que el impacto de la carga impositiva se distribuya en dos etapas, completándose recién a mediados del año 2026.