Mientras el empate entre Japón y Suecia expuso una calma absoluta en los accesos del AT&T Stadium, los fanáticos albicelestes coparon las afueras del estadio sin entradas y recorren la ciudad esquivando el calor extremo.
Por Lucio Ortiz.
El Mundial 2026 mantiene un ritmo vibrante en sus sedes norteamericanas y el reciente empate 1 a 1 entre las selecciones de Japón y Suecia en Dallas sirvió como el escenario ideal para trazar un marcado contraste cultural respecto al comportamiento de la hinchada argentina. A pesar de que la capacidad del colosal AT&T Stadium estuvo totalmente colmada por más de 80.000 espectadores, las adyacencias del recinto texano lucieron una tranquilidad absoluta antes, durante y después del juego. Esta postal organizada llamó la atención de los cronistas locales, quienes recordaron el desborde pasional que provocó la presentación de la Scaloneta hace apenas cuatro días en ese mismo suelo.
Cuando la Selección argentina se enfrentó a Austria, una marea de camisetas celestes y blancas invadió los alrededores del complejo deportivo, colmando parques, calles y los estacionamientos de los centros comerciales linderos para armar las tradicionales previas. La gran diferencia radicó en el remanente de público: mientras este jueves los aficionados asiáticos y europeos ingresaron de forma directa con sus códigos QR sin dejar un alma en el exterior, en el debut nacional se congregaron más de 20.000 argentinos sin tickets, quienes presionaron hasta último momento en las inmediaciones buscando capturar alguna entrada remanente a través de la plataforma de reventa oficial de la FIFA.
Durante las jornadas intermedias y ante una agobiante ola de calor que registra temperaturas de 33 grados con una sensación térmica que roza los 40 grados en el estado de Texas, los hinchas mendocinos y de todo el país optaron por refugiarse en los grandes centros comerciales para disfrutar del aire acondicionado. El itinerario turístico de la marea albiceleste incluyó desde tardes de patinaje en pistas de hielo bajo techo hasta excursiones suburbanas orientadas a presenciar espectáculos de rodeo, doma de toros y visitas guiadas a pueblos históricos que recrean la mítica vida de los cowboys y vaqueros de hace 150 años.
La experiencia mundialista en Dallas también plantea un desafío logístico complejo debido a las descomunales distancias que caracterizan a esta urbe de rascacielos que arañan los 100 pisos de altura. Aunque la red de transporte público integrada por trenes, subtes, ómnibus y metrotranvías funciona con una precisión y eficacia envidiables, el traslado hacia el polo deportivo de Arlington demanda una enorme inversión de tiempo. Para cubrir el trayecto hacia el estadio, los enviados de la prensa y los simpatizantes debieron realizar múltiples combinaciones combinando dos líneas ferroviarias y colectivos lanzadera gratuitos, totalizando una odisea de dos horas y media para el viaje de ida e igual tiempo para el retorno.
La enorme metrópolis del sur estadounidense ya palpita el desenlace de la primera fase regular y se prepara para recibir el último compromiso de la Selección argentina frente al combinado de Jordania, correspondiente a la fecha de cierre de la zona clasificatoria del Grupo J. El decisivo encuentro se disputará en la noche de este sábado 27 de junio de 2026, donde se espera nuevamente un marco imponente y un banderazo histórico de los miles de compatriotas que llegaron para acompañar el sueño del bicampeonato mundial en tierras norteamericanas.