A pocas horas de cumplirse el plazo fijado por la Casa Blanca, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que su respuesta "irá más allá de la región" si se ven afectados objetivos civiles.
El escenario bélico internacional alcanzó un punto de no retorno este martes con la respuesta oficial de Teherán a las amenazas de Washington. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lanzó una dura advertencia a través de su medio oficial, Sepah News, asegurando que no dudará en tomar represalias si Estados Unidos decide atacar instalaciones civiles. El comunicado fue tajante al señalar que, si el Ejército norteamericano cruza las "líneas rojas", la respuesta iraní no se limitará a la zona del conflicto, sino que se expandirá a nivel internacional, afectando además el suministro energético global de petróleo y gas por varios años.
En medio de este clima de hostilidad, la Casa Blanca tuvo que salir a aclarar declaraciones recientes del vicepresidente JD Vance para bajar el tono a los rumores sobre un posible ataque nuclear. Desde el entorno del gobierno estadounidense calificaron de "bufones" a quienes sugirieron el uso de este tipo de armamento, aunque ratificaron que existen herramientas militares que hasta ahora no han sido utilizadas. A pesar de esta aclaración, el ultimátum del presidente Donald Trump sigue firme, con la advertencia de que "una civilización entera podría morir esta noche" si no se alcanza un acuerdo de cese al fuego antes de las 21 horas de Argentina.
Según trascendió desde el entorno cercano a Trump, el mandatario estadounidense ha sido inflexible en conversaciones privadas, asegurando que el plazo de las 20 horas (EST) se cumplirá sin prórrogas. De no concretarse un acuerdo, el republicano prometió un ataque "como nunca antes se ha visto", enfocado principalmente en la infraestructura clave de Irán. Esta posición ha llevado a que países como India y el propio Estados Unidos insten a sus ciudadanos a abandonar de inmediato las zonas de riesgo, ante la inminencia de una ofensiva que parece inevitable por el estancamiento de las negociaciones.
Por su parte, el presidente iraní Masud Pezeshkián respondió con una retórica igualmente cruda, afirmando que millones de ciudadanos, incluido él mismo, se han ofrecido como voluntarios para sacrificar sus vidas en el frente de batalla. El régimen ha hecho un llamado general a la población para que busque protección, mientras las cifras del conflicto iniciado en febrero ya superan los 1.900 muertos en Irán y más de 1.500 en el Líbano. La movilización civil y militar en Teherán sugiere que el país se prepara para un enfrentamiento de gran escala y larga duración.
El mundo observa con preocupación el Estrecho de Ormuz, consciente de que cualquier chispa podría desatar una crisis energética y humanitaria sin precedentes. A minutos de que expire el tiempo fijado por Washington, las gestiones diplomáticas parecen no haber dado frutos, dejando la resolución del conflicto en manos de la fuerza militar. Mendoza y el resto del país siguen de cerca el minuto a minuto de esta crisis, que amenaza con transformar radicalmente el tablero geopolítico y la economía mundial en las próximas horas.