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Los mendocinos eligen el almacén de barrio para cuidar el bolsillo

Un informe de la consultora NielsenIQ reveló un cambio drástico en los hábitos de los argentinos.

Martes, 7 de Abril de 2026

El escenario del consumo masivo en Argentina atraviesa una transformación estructural que se consolidó al inicio de este 2026. Según el último relevamiento de la consultora NielsenIQ (NIQ), los consumidores están abandonando las grandes superficies de compra en favor de los comercios de cercanía. Esta tendencia, que comenzó a profundizarse a fines del año pasado, muestra que el canal tradicional (almacenes) ya concentra el 34 por ciento del consumo total, desplazando a los supermercados de cadena al segundo lugar con un 31 por ciento.

La vigencia del almacén y la fragmentación de la compra diaria

La explicación de este fenómeno reside en la adaptabilidad de los formatos pequeños frente a la crisis. Mientras los supermercados sufrieron una caída del 4 por ciento en el último bimestre, los almacenes de barrio crecieron un 8 por ciento. El factor "bolsillo" es determinante: el cliente actual ya no busca realizar una gran compra mensual para llenar el changuito, sino que fragmenta sus gastos en visitas frecuentes a locales de proximidad. Esto le permite administrar mejor el flujo de dinero diario y evitar tentaciones o gastos innecesarios que suelen aparecer en las góndolas de los hipermercados.

En cuanto a la elección de productos, el informe destaca una dualidad marcada según el lugar de compra. En las grandes cadenas, las marcas premium lograron sostenerse con cierta estabilidad durante 2025, pero en los almacenes de barrio el dominio absoluto pertenece a las marcas económicas o Tier 3. Esto demuestra que el consumidor de cercanía prioriza el precio final por sobre cualquier posicionamiento publicitario. Por rubros, los alimentos y las bebidas se mantienen como los sectores más resilientes, mientras que cosmética y limpieza siguen siendo los más golpeados y con una recuperación mucho más lenta.

A nivel macroeconómico, si bien el consumo per cápita creció un 2 por ciento en 2025 tras la fuerte caída de 2024, los especialistas advierten que la mejora es todavía insuficiente. Los niveles actuales de consumo se encuentran por debajo de los registros históricos de 2017, y las proyecciones para el primer trimestre de 2026 hablan de una recuperación moderada del 1 por ciento interanual. La inflación en alimentos, que en el inicio del año rondó el 4,7 por ciento, sigue siendo la principal barrera para que el repunte sea más vigoroso y sostenido en el tiempo.

El inicio de este año consolida entonces el triunfo del comercio de barrio. Los kioscos, minimercados y autoservicios independientes hoy sostienen la estructura del consumo masivo gracias a un cliente que valora la rapidez y la gestión minuciosa de su presupuesto. En Mendoza y el resto del país, el "viaje de compra" se ha vuelto una tarea cotidiana y estratégica, donde la cercanía no es solo una cuestión de distancia física, sino una herramienta de supervivencia económica para las familias.