El conductor, de 23 años, fue interceptado por la policía en un control preventivo durante la noche del sábado.
Un nuevo caso de irresponsabilidad al volante encendió las alarmas en el sur mendocino durante la noche del pasado sábado. Cerca de las 21:35, personal policial del Destacamento Los Molles, bajo la jurisdicción de la Comisaría 24 de Malargüe, realizaba patrullajes preventivos sobre la Ruta Provincial 222 cuando detuvieron la marcha de un Volkswagen Gol. Al identificar al conductor, un joven de 23 años, los efectivos notaron signos evidentes de ebriedad, por lo que procedieron a realizar el test de alcoholemia correspondiente.
El resultado del dosaje fue alarmante: el joven arrojó 2,47 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que quintuplica el límite legal permitido para conductores particulares. Ante la contundencia de la prueba, y en cumplimiento del Artículo 67 bis de la Ley 9099, la policía dispuso la inmediata aprehensión del infractor y el secuestro del automóvil. Este nivel de alcoholización representa un riesgo crítico, ya que anula los reflejos y la percepción necesaria para circular por una ruta de alta montaña.
La situación genera una preocupación profunda en la comunidad de Malargüe, especialmente tras un semestre marcado por diversos siniestros viales fatales en el departamento vinculados al consumo de alcohol. Las autoridades locales insistieron en que este tipo de conductas no son faltas menores, sino actos que ponen en peligro directo la vida de terceros. El paraje turístico de Los Molles, con su constante flujo de visitantes, es uno de los puntos donde se han reforzado las guardias para evitar tragedias evitables.
Desde el Ministerio de Seguridad recordaron que los operativos de control se intensificarán durante los fines de semana en las rutas de acceso y zonas urbanas. La normativa vigente en Mendoza es estricta con quienes superan los límites de alcohol, contemplando no solo multas económicas elevadas, sino también el arresto del conductor y la inhabilitación de la licencia. El objetivo es desalentar hábitos de riesgo que siguen siendo la principal causa de incidentes viales graves en la provincia.
El joven ahora enfrenta un proceso contravencional que podría derivar en sanciones severas. Mientras tanto, el vehículo permanece retenido en la playa municipal a la espera de las disposiciones judiciales. La prevención y el respeto por las normas de tránsito continúan siendo el único camino para frenar la alarmante estadística de conductores ebrios en las rutas sureñas, en un contexto donde la responsabilidad individual parece no alcanzar para garantizar la seguridad vial.