Las propiedades del ajo ayudan a desinfectar y prevenir hongos en el baño de manera biodegradable.
En un inicio de año marcado por la búsqueda de alternativas sostenibles y el alejamiento de los productos químicos industriales, una práctica inusual ha tomado por asalto los hogares: tirar un diente de ajo al inodoro antes de irse a dormir. Aunque parezca una excentricidad, esta tendencia responde a una necesidad de higiene natural que ha resurgido con fuerza. El secreto reside en la alicina, un compuesto activo que el ajo libera al ser ligeramente machacado y que posee potentes propiedades antibacterianas y antifúngicas.
Al depositar un diente de ajo picado en la taza durante la noche, cuando el flujo de agua se detiene por varias horas, este actúa como un inhibidor natural de microorganismos. Este truco casero no reemplaza la limpieza profunda del sanitario, pero ayuda eficazmente a prevenir la formación de colonias bacterianas y hongos en los bordes del inodoro. Es una opción biodegradable que evita el uso excesivo de lavandinas o desinfectantes abrasivos, cuidando el medio ambiente desde el hogar.
Para quienes deseen probar esta tendencia, los pasos son muy sencillos. Primero, se debe pelar el diente de ajo y realizarle pequeños cortes, algo vital para liberar la alicina de manera efectiva. Luego, se arroja al inodoro por la noche, preferiblemente después del último uso del día para que repose en el fondo. Finalmente, a la mañana siguiente, solo se debe tirar de la cadena para que el sistema siga su curso normal.
Si bien la ciencia respalda las propiedades del ajo para combatir bacterias, los expertos en plomería advierten sobre la moderación. El diente de ajo debe ser pequeño y estar bien procesado para evitar cualquier tipo de obstrucción a largo plazo en las tuberías. Aunque es poco probable que una sola pieza cause problemas en el sistema de cloacas, siempre es recomendable no abusar de la cantidad de residuos sólidos que se arrojan por el desagüe.
Este hábito se suma a una lista creciente de soluciones caseras que buscan volver a lo básico y natural. En Mendoza, donde la conciencia sobre el cuidado del agua y el uso de productos químicos es cada vez mayor, estos trucos ganan popularidad rápidamente. La clave del éxito de este método viral es que permite mantener el baño libre de olores y microorganismos sin gastar dinero extra ni dañar las superficies cerámicas.
Con el respaldo de expertos en botánica aplicada, el ajo se consolida como un aliado inesperado para la limpieza cotidiana. La alicina actúa durante las horas de descanso, logrando un ambiente más higiénico de manera pasiva. Se trata de una mezcla de sabiduría antigua y practicidad moderna que, por su bajo costo y alta efectividad, promete seguir instalada en la rutina nocturna de muchas familias mendocinas.