Pese al retroceso interanual, los números superan a las gestiones de Macri y Fernández.
El índice de Confianza en el Gobierno (ICG), un termómetro clave que mide la percepción social sobre la administración central, mostró una caída del 7 por ciento durante el último año. El relevamiento, confeccionado mensualmente por Poliarquía Consultores para la Universidad Torcuato Di Tella, ubicó el puntaje de la gestión de Javier Milei en 2,46 puntos durante el mes de diciembre. Esta cifra representa una estabilidad casi total respecto a noviembre, con una variación negativa de apenas el 0,1 por ciento.
Aunque la comparación interanual refleja un desgaste del 7,2 por ciento respecto a diciembre del año pasado, el informe destaca un dato positivo para la Casa Rosada. El nivel de confianza actual se posiciona por encima de lo registrado en el mismo periodo de mandatos anteriores. Específicamente, el número de Milei es un 4,3 por ciento superior al de Mauricio Macri en 2017 y un rotundo 73,2 por ciento más alto que el obtenido por Alberto Fernández en diciembre de 2021.
El ICG se construye en base a una encuesta de opinión pública nacional que utiliza una escala del 0 al 5 para medir la conformidad ciudadana. En esta oportunidad, el estudio se realizó sobre una muestra de 1.000 casos en cuarenta localidades de todo el país, abarcando ciudades con más de 10.000 habitantes. El trabajo de campo fue realizado entre el 1 y el 15 de diciembre de 2025, capturando el clima social previo a las fiestas de fin de año.
Desde la consultora explicaron que, si bien hay una erosión natural por el paso del tiempo y el impacto de las medidas económicas, la base de apoyo se mantiene resiliente. La gestión actual ha logrado sostener niveles de confianza que duplican, en algunos casos, a los de la administración precedente, lo que le otorga un margen de maniobra política considerable para iniciar el nuevo ciclo legislativo y económico de 2026.
Este indicador es seguido de cerca por analistas y mercados, ya que históricamente ha funcionado como un predictor de los resultados electorales de medio término. El hecho de que la variación mensual sea casi nula sugiere que el humor social ha entrado en una meseta, tras los picos de optimismo iniciales y los valles generados por los ajustes de precios y tarifas ocurridos durante los meses previos.
Para el Gobierno nacional, sostener un índice cercano a los 2,5 puntos resulta vital para profundizar su agenda de reformas estructurales. Con estos datos sobre la mesa, el Ejecutivo cierra el año con el desafío de revertir la tendencia a la baja interanual y transformar esa confianza técnica en una mejora tangible de la actividad económica que sea percibida por la población en el corto plazo.