Especialistas advierten que el cuerpo se depura solo y que los planes restrictivos pueden ser riesgosos.
Luego de los festejos de Año Nuevo, marcados por cenas calóricas y cambios en los horarios habituales, es común sentir pesadez, cansancio e inflamación. Ante esta situación, las denominadas "dietas detox" ganan protagonismo en las redes y conversaciones, prometiendo eliminar toxinas y recuperar energía en tiempo récord. Sin embargo, los expertos en nutrición advierten que es fundamental separar los mitos de las realidades para no poner en riesgo la salud con planes extremos.
Uno de los conceptos más difundidos es que, tras los excesos, el cuerpo queda "intoxicado" y requiere un plan especial para depurarse. La realidad científica indica que el organismo humano cuenta con sistemas de desintoxicación propios que funcionan de manera permanente. El hígado, los riñones, los pulmones y el intestino trabajan las 24 horas neutralizando y eliminando desechos, por lo que ningún jugo o suplemento "milagroso" puede reemplazar o acelerar estas funciones biológicas naturales.
Muchas propuestas aseguran resultados rápidos en la balanza, pero los especialistas aclaran que esa baja de peso inicial no corresponde a pérdida de grasa. Lo que ocurre en realidad es una eliminación de líquidos y, en casos de ayunos prolongados, pérdida de masa muscular. Además, las dietas basadas exclusivamente en líquidos pueden enlentecer el metabolismo, generar mareos y provocar el temido efecto rebote una vez que se retoma la alimentación habitual.
La sensación de alivio que experimentan algunas personas al iniciar estos planes no se debe a una "limpieza" mágica, sino simplemente a la interrupción del consumo de alcohol, azúcares y ultraprocesados típicos de las fiestas. El beneficio real reside en dejar de agredir al cuerpo con excesos de sal y harinas refinadas, permitiendo que los sistemas naturales del organismo retomen su ritmo normal sin la presión de una digestión pesada.
Para quienes buscan una recuperación efectiva este 1 de enero, la clave está en el regreso al equilibrio con sentido común. Una hidratación adecuada con agua mineral es la mejor herramienta para facilitar el trabajo renal y reducir la hinchazón. Asimismo, priorizar el consumo de alimentos reales como frutas, verduras de estación, legumbres y cereales integrales aporta la fibra necesaria para normalizar el tránsito intestinal tras el desorden de las celebraciones.
En definitiva, la mejor estrategia post Año Nuevo es retomar los hábitos saludables sin caer en conductas compensatorias peligrosas. Regular el consumo de sal, evitar las bebidas alcohólicas por unos días y descansar lo suficiente son medidas mucho más efectivas y seguras que cualquier dieta de moda. El cuerpo tiene la capacidad de resetearse solo; solo necesita que le facilitemos la tarea con una nutrición equilibrada y una buena dosis de hidratación.